La Alhóndiga de Santa Ana de Zamora es un singular edifico que ahora funciona como centro cultural.
Las alhóndigas eran almacenes de grano, entre otras cosas servían para su redistribución en tiempos de escasez. Su origen está en el funduq persa, grandes edificios que disponían de almacén y hospedería. Su modelo se exportó a América.

En las cortes de Toledo del 1480, los RRCC promulgan leyes para construir Ayuntamientos en las ciudades y también edificios adecuados a la provisión del pan. Era muy importante para ellos, tras las carestías de décadas anteriores, garantizar el abastecimiento de grano. Un lugar indicado para el comercio de cereales, donde poder controlar su precio en caso de carestía por los consejos que representaban el poder real. Se impone a partir del 1491 la venta del grano en las Alhóndigas, o en las plazas designadas en caso de no disponer de ellas. Felipe II les dio un nuevo impulso a estos pósitos.
La de Zamora la construyen a lo largo del Siglo SXVI, al lado de la puerta de Santa Ana, del segundo recinto amurallado, de ahí le viene su nombre. Se erigían al lado de las entradas de las murallas para facilitar el acceso de los carros y mercancías.
Consta de dos grandes salas del SXVI y una tercera añadida un siglo después. La fachada oeste está rematada por el escudo de los Reyes Católicos flanqueado por el de la ciudad de Zamora. La puerta norte está coronada por el escudo de Felipe II.
Tras un periodo de abandono y deterioro el Ayuntamiento la ha rehabilitado y desde el 2002 es un centro cultural, con oficinas, salas de exposiciones y conferencias.
